 |
| Pesca en el embalse |
El Embalse de
Orellana es el más grande de los situados en el tramo medio del
Río Guadiana, estando regulado más arriba por los de García de
Sola y Cíjara.
La Sierra de Pela es una inmensa sierra-isla en medio de un
paisaje muy variado de vega y llanura, en que se alternan los
cultivos de regadío, campos de cereal, pastizales, dehesas y
matorrales, siendo uno de los enclaves que acapara mayor
biodiversidad de Extremadura. Hacia el sur, los extensos
pastizales de La Serena realzan la recortada silueta de la
sierra que emerge de la penillanura.
La superficie es de 42.600 ha, incluyendo los términos
municipales de Orellana la Vieja, Orellana de la Sierra, Acedera,
Navalvillar de Pela, Casas de Don Pedro, Talarrubias, Puebla de
Alcocer, Esparragosa de Lares y Campanario.
En 1989, en aplicación de la Directiva de Aves, el área del
embalse de Orellana y Sierra de Pela fue clasificada como Zona
de Especial Protección para las Aves (ZEPA). Posteriormente, al
promulgarse la Ley de conservación de la naturaleza y de
espacios naturales de Extremadura, el área fue incluida dentro
de la Red de Espacios Naturales Protegidos con la figura de Zona
de Especial Conservación (ZEC).
El Embalse de Orellana, incluido enteramente dentro del espacio
protegido, es la única zona húmeda de Extremadura que pertenece
a lista de humedales de importancia internacional establecidos
en el Convenio de Ramsar, junto otros lugares tan renombrados
como Las Tablas de Daimiel, Doñana o Delta del Ebro.
Flora
variada.
|
 |
|
Sierra de Pela |
Esta Zona de Especial
Conservación aúna varios ecosistemas muy diferentes pero
relacionados entre sí: la sierra, las dehesas, el embalse y los
pastizales de pseudoestepa.
La Sierra de Pela presenta una densa vegetación en sus laderas
de bosque y matorral mediterráneo, siendo las encinas y los
alcornoques las especies arbóreas dominantes, presentando en
algunas zonas una densa vegetación acompañante de madroño,
durillo, lentisco, coscojas, labiérnago, torvisco, romero,
olivilla, jaras, brezo rojo y rusco. La parte baja de las
laderas está ocupada mayoritariamente por olivares, algunos de
ellos de gran belleza por su antigüedad y robusto porte de los
árboles. Otras zonas están ocupadas por repoblaciones de
eucaliptos y pinos.
Las dehesas ocupan principalmente la zona este del espacio,
entre Navalvillar de Pela y Puerto Peña, alternando con parcelas
de cultivos de cereal. Las dehesas son mayoritariamente de
encinas, presentando manchas de matorral especialmente en lindes
y bordes, con retama, cantueso, jaguarzo, ahulaga, piruétano,
majuelo, jara morisca y jara crispa. En los roquedos,
especialmente en Puerto Peña y en las cimas de la Sierra de
Pela, son muy frecuentes los enebros, algunos de gran porte.
El embalse carece de vegetación de ribera en su mayor parte, ya
que las fluctuaciones en el nivel de agua lo hacen imposible. No
obstante, en la cola, en las proximidades de la presa de García
de Sola, el río recobra su aspecto natural y surge una densa
vegetación de atarfes, adelfas, tamujos, chopos y sauces que
cubren las orillas y las islas. En la mitad sur, al otro lado
del embalse, desaparece casi por completo el arbolado y los
pastizales naturales con cultivos de cereal, como antesala de La
Serena, ocupan toda la superficie.
Los pastizales presentan gran variedad de gramíneas,
especialmente en los majadales creados por el redileo
tradicional con el ganado ovino y los principales elementos
leñosos son las retamas y cantuesos.
Cigüeñas negras, gaviotas, águilas y buitres.
|
 |
|
Cigüeña negra |
Como fauna destaca la
elevada presencia de cigüeña negra que, sólo en Puerto Peña,
llega a nidificar 4 parejas. Las colas del embalse son uno de
los lugares de mayor importancia mundial para la especie, con
concentraciones de más de 120 ejemplares en la migración
postnupcial.
En el
Embalse las especies más frecuentes son anátidas, llegando a
constatarse la presencia de más de 17.000 aves, principalmente
ánade real, ánade friso, cerceta común, ánade silbón, pato
cuchara y porrón común y porrón moñudo. Algunos años entran a
dormir en sus orillas miles de grullas comunes procedentes de
los regadíos y dehesas circundantes, especialmente en los años
de sequía. Las concentraciones de gaviotas son también
espectaculares, coexistiendo dormideros de gaviota reidora y de
gaviota sombría que superan conjuntamente los 20.000 ejemplares.
Las islas centrales del embalse, algunas de pequeña superficie,
acogen en primavera nutridas colonias de aves acuáticas,
destacando las de pagaza piconegra, canastera, cigüeñuela,
charrancito y chorlitejo patinegro, siendo objeto de una
especial protección por ser muy vulnerables a la presencia
humana.
En los pastizales naturales pueden observarse sin dificultad
especies estepáricas como avutarda, sisón, ganga, ortega o
alcaraván. En las parcelas cultivadas de cereal, especialmente
en las proximidades de Puebla de Alcocer, existen colonias de
aguilucho cenizo.
Otros
atractivos.
|
 |
|
Panorámica del embalse de Orellana |
A nivel histórico
merecen especial mención los restos de la villa romana de
Lacimurga, situada en las orillas del embalse, justo en el
paraje conocido como “Cogolludo”, donde una gran apretura rocosa
estrecha el cauce del río. Las ruinas corresponden a un numeroso
grupo de viviendas que debió de ser el centro comercial de las
construcciones rurales asentadas a lo largo de las vegas del
Guadiana en aquellos tiempos.
También son significativas las pinturas prehistóricas existentes
en numerosos abrigos de la sierra, sobre cuarcitas, así como los
restos de castros celtas, de los que se conservan sólo
vestigios.
Y a la entrada del cámping "Puerto Peña", situado aguas abajo de
la presa de García Sola, se encuentra el Centro de
Interpretación de la Fauna Rupícola. En la amplia terraza del
centro existe un observatorio desde donde se puede ver a las
aves más representativas de los roquedos.
artículo extraído de :
www.regiondigital.com